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| Es la Banda con mayor poder de convocatoria en Colombia |
Iron Maiden en Colombia: el concierto de Rock/Heavy Metal más importante en la historia de nuestro País.
Luego de más de 20 años de espera, la legendaria banda de Heavy Metal finalmente dará un concierto en Bogotá.
"Reflexiones y ensayos sobre el concierto de Rock / Heavy Metal más importante en la historia de Colombia."
Descargar afiche de la Gira >>>Por: Carlos Andrés
La comunidad rockera colombiana se vio gratamente sorprendida el pasado 1 de noviembre cuando la oficina de prensa de la firma de eventos Evenpro anunciaba oficialmente la presentación de Iron Maiden en Colombia el 28 de febrero de 2008.
No habían pasado dos horas y el país entero, al menos los que irían al concierto, sin promoción ni publicidad, ya conocía todos los detalles. Este habría de ser el primer record que impondría la banda inglesa en la escena musical colombiana. Al día siguiente se conoció la fecha en que saldrían a la venta las entradas: 8 de noviembre, dos minutos antes de la media noche.
Faltando cerca de 15 minutos para la hora pactada todos los sites relacionados con el concierto colapsaron por exceso de visitas: Tu Boleta, www.evenpro.com e incluso el fan site www.ironmaidencolombia.com. Los fanáticos entraron en pánico y empezaron a llamar al único número que aparecía en pantalla. La razón era un secreto a gritos, quien no consiguiera su entrada esa madrugada sencillamente se quedaría sin ver a Iron Maiden en vivo. Este servidor sólo pudo comunicarse a las dos de la mañana.
Al día siguiente, incluso en La W, estación radial que en todos sus años al aire jamás había pronunciado el nombre de Iron Maiden, despertó con la noticia: las boletas para el concierto ya estaban agotadas. Segundo record que fijaba la Banda. Es el primer concierto en la historia de Colombia, que sin promoción, sin afiche, sin descuentos ni ofertas asociadas a ningún producto, agotó sus entradas en menos de cuatro horas.
De todos los artistas que han visitado a Colombia, muchos de ellos verdaderas leyendas del Rock como Roger Waters y Metallica, el de Iron Maiden es sin duda el concierto de Rock y Heavy Metal más importante en la historia musical de Colombia. Muchos se preguntarán por qué una agrupación aparentemente desconocida, incluso nueva para algunos, se ha convertido en el centro de atención las últimas semanas.
Pues bien, el propósito de estas líneas y este site www.maidenbogota.com es crear memoria colectiva. Reunir, interpretar y conservar en el tiempo lo que este concierto significa y significará para miles y miles de colombianos.
Quien les escribe no es cronista –ni pretende parecerlo- así que me tomaré la libertad da narrar la historia de Iron Maiden en Colombia a través de mi experiencia personal, la cual estoy seguro habrá de ser muy similar a la de muchos de ustedes.
Para comprender lo que la visita de la “Doncella de Hierro” significa para los más de 100.000 fans colombianos, debemos hacer un viaje en el tiempo y regresar a 1986.
Habiendo nacido en Cali, la Capital Mundial de la Salsa, el contacto que por aquella época podría tener un niño de 9 años con el Rock era absolutamente cero. Pero como todo buen colombiano este niño tenía un primo en Bogotá, la Capital.
Religiosamente cada verano mis padres me enviaban a pasar unos días en casa de mi primo, la cual estaba ubicada en el tradicional barrio Sears, más tarde conocido como Galerías.
Las vacaciones se pasaban imaginando batallas entre las fuerzas del bien y del mal: He-Man vs Skeletor y G.I.JOE vs Cobra. El plan de todas las tardes era convencer a nuestra abuela para que nos llevara al centro comercial Galerías, pues existía un almacén, “Salpicón”, donde una agradable señora de nombre Adriana, nos permitía reblujar todos los estantes y cajones en busca del G.I.JOE que queríamos.
La visita a Galerías no podía estar completa sin antes pasar por el almacén de discos, (ni siquiera CDs porque todavía ni se los inventaban), que estaba frente a los cinemas y hamburguesas Premiere. El almacén tenía una pared de vidrio que miraba hacia el vacío que se formaba entre los dos pasillos, justo en medio había un afiche de cerca de dos metros de alto por uno de ancho. Una figura amenazante, similar a un robot pero con músculos, se erguía en medio de una ciudad futurista con una humeante arma en su mano derecha.
Totalmente hipnotizados nos deteníamos todas las tardes a observar el afiche, no sabíamos que era, no lo entendíamos muy bien, incluso nos daba algo de miedo, pero nos fascinaba. No hablábamos inglés así que lo pronunciábamos tal como lo leíamos: Qué será Iron Maiden? Nos preguntábamos.
Cuando adquirimos conciencia de aquel nombre empezamos a verlo por todas partes, vitrinas, camisetas, afiches en las calles, incluso vendían calcomanías en la Gran Piñata que luego veíamos pegadas en las ventanas de las sucias busetas. Entrábamos a las discotiendas y éramos felices buscando los mensajes ocultos en las carátulas del Powerslave y el Somewhere in Time.
Pese al magnetismo que aquellas imágenes tenían en nosotros no dejábamos de ser niños, era 1988 y escasamente teníamos 10 y 11 años, nuestros padres nunca nos darían dinero para comprar uno de esos discos, mucho menos tratándose de “música satánica”. Vale aclarar que para ese momento la carátula de The Number of the Beast estaba ampliamente difundida y una imagen de un “monstruo” dominando al demonio y este a su vez a una persona daba mucho para pensar en el país del sagrado corazón.
Finalizaron las vacaciones y regresé a Cali. Al año siguiente mi primo fue de visita y entre sus juguetes traía como gran novedad dos discos: Killers y Seventh Son of a Seventh Son de Iron Maiden.
Lo que viene a continuación es realmente penoso y aún hoy, 19 años después él sigue sacándomelo en cara y no lo culpo. Con el lavado cerebral al que fui sometido, producto de vivir en la tierra de la rumba, sumado a estudiar en un colegio jesuita, por considerarlos “satánicos” destruí los dos LPs ante los ojos impotentes de mi primo.
Los ochenta estaban llegando a su fin y en Cali alcanzaron a escucharse algunas notas de Poison, Bon Jovi, Warrant, Cinderella y Slaughter, sin embargo los amigos, especialmente las jovencitas que iban a las famosas “aguas de lulo” preferían el House, el Merengue de Juan Luis Guerra y una canción que sonaba por todas partes que repetía una y otra vez “…shake your body for me…” Si alguien quería saber lo que era besar a una niña por primera vez irremediablemente tendría que bailar “Quisiera ser un Pez”.
Para 1992 corrió el rumor de un concierto de Iron Maiden en Bogotá. Haciendo hoy cuentas, este habría sido parte del tour del Fear of the Dark. Me enteré por primo, quien pese al lamentable episodio de los discos no me retiró su amistad.
La visita de Maiden nunca se dio, sin embargo en noviembre el estadio El Campín fue testigo del primer gran súper concierto de Rock en Colombia: Guns N´Roses. Tal y como sucede ahora, hasta la estación más ignorante en el tema terminó comentando el evento. No era para menos, en 1992 los Guners eran el grupo más popular e importante del mundo. Cali no pudo escaparse a los soberbios solos de guitarra de Slash y yo terminé comprando el Use Your Illusion I.
El concierto fue un verdadero éxito. Incluso hoy, los integrantes de la banda recuerdan la lluvia mientras tocaban November Rain. Sin embargo el precio pagado fue muy alto: no más conciertos de Rock en Colombia.
Algunos antisociales, molestos por haberse quedado fuera del estadio, aún teniendo boleta, arremetieron contra las casas y edificios de los alrededores del Campín. Sobre el tema corrieron verdaderos ríos de tinta, la sociedad colombiana fue implacable y los rockeros, todos, justos y pecadores terminaron siendo crucificados.
Corría 1993 y habiendo regresado al “buen camino del Heavy Metal” como decía mi primo, un día llegó a clase un estudiante trasladado desde Bogotá. Un tanto huraño y reservado siempre se le veía de walkman, (sí los de cassette) tarareando canciones y marcando el ritmo de la batería sobre sus rodillas.
Resultó que no solo le gustaba el Rock sino también el Trash y el Death Metal. Nos hicimos amigos pues era el único que no se preocupaba porque sus zapatos fueran Top Sider y sus camisetas Tommy Hilfiger. Hablaba de fijarse metas personales y de la importancia de ser auténtico y ser aceptado como tal. Sus palabras fueron casi proféticas en una sociedad tristemente impregnada en ese momento por el tema del narcotráfico. Solo importaban el dinero, la rumba y las apariencias.
En uno de los tantos viajes de mi primo a Cali –gorreó vacaciones hasta más no poder- me dejó un cassette con tres canciones de Iron Maiden. Lo recuerdo como si fuera hoy. Tenía Transyilvania, Can I Play With Madness? y Running Free. Al Nuevo amigo llegado de Bogotá obviamente le hablé de lo poco que conocía de Iron Maiden y él me prestó un video del grupo llamado “Maiden England”.
El video era un concierto de la gira del Seventh Son of a Seventh Son. Para mi fue el despertar de un letargo de años, en una escena similar a la de Kevin Spacey en American Beauty, cuando ve el baile de la porrista compañera de su hija. Para diciembre de ese año, 1994, ya había comprado el Seventh Son of a Seventh Son, Somewhere in Time y The Number of the Beast.
Los discos y las camisetas las comprábamos siempre en la Casa del Rock, conocí el lugar por intermedio de mi amigo e hicimos buena amistad con del dueño del almacén. “El Paisa” se convirtió en una especie de “guía espiritual” que nos hablaba del Rock como si se tratara de un sacerdote dando lecciones sobre la Biblia. Durante cinco años porté con orgullo el “uniforme del Rock”, jeans, camiseta negra y el pelo largo hasta la cintura, como el de Steve Harris.
Los años han pasado, muchos de los viejos amigos ahora están casados y con hijos. Yo terminé “reintegrándome” a la sociedad, me corté el pelo, colgué mis camisetas negras y me volví empresario.
Que por qué el de Iron Maiden es el concierto de Rock más importante en la historia de Colombia?
Porque son casi tres generaciones las que han crecido con su música, tres generaciones de colombianos que han crecido en medio de un país agobiado y atormentado por la violencia y falta de oportunidades. La música de estos seis individuos provenientes de la fría Inglaterra se convirtió en su fiel compañera, en una voz interior que les motivaba a continuar a pesar de las dificultades.
Mientras el resto de sus coterráneos sólo se preocupaban por adquirir ropa de las mejores marcas y asistir a las fiestas más populares, el señor Steve Harris y Bruce Dickinson se encargaron de decirle a todos los jóvenes rockeros colombianos que todo se trataba de una extraña ilusión, que la vida no era fácil, que debían ser fuertes y que debían luchar por lo que querían.
El del 28 de febrero será mucho más que un concierto, será una peregrinación de más de 40 mil personas que han esperado por cerca de 20 años esta oportunidad única en sus vidas para conocer y agradecer a estos señores, ya todos ellos cincuentones, el haberles enseñado que lo importante en esta vida es lo que tenemos dentro y no el dinero que portamos en nuestras billeteras, el haberlos motivado e inspirado a ser únicos e irrepetibles, fuertes y orgullosos de sí mismos.
Este site es un modesto pero sentido homenaje a Iron Maiden, los queremos y respetamos porque su música nos ha acompañado en los buenos y malos momentos, ha sido fuente de inspiración y nos ha ayudado a escribir un capítulo más del libro más importante de todos, el de nuestras vidas.
Muchas, pero muchas gracias Iron Maiden. Up The Irons… forever and ever!
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